- Êozenn
- Villaviciosa de Cordoba, Spain
- Jim Morrison decía: "Y es por eso que me gusta tanto la poesía: porque es tan eterna. Mientras haya gente, se podrán recordar palabras y combinaciones de palabras. Nada puede sobrevivir a un holocausto salvo la poesía y las canciones. Nadie puede recordar una novela completa. Nadie puede describir un filme, una escultura, una pintura. Pero en tanto y en cuanto haya seres humanos, las canciones y las poesías pueden continuar...". O acaso: ¿Quien no se ha sentido alguna vez como un poeta atrapado entre el cielo y el infierno?".
"Los buscadores de sueños encuentran oro en cualquier parte"
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sábado, 26 de marzo de 2011
A veces en guerra
Tengo tan poco que decir
y tanto por escribir
que mañana cuando me acuerde de ti
siempre pensaré en el motivo
por el que me tuve que ir
y por el cual no me quedé junto a ti
Me marché para destronar mi fe
y me auspicié de mi destino
porque no tenía nada que ver
ni con mi ayer ni con mis principios
Volví a buscar tras mis pasos
todas las lágrimas derramadas
para poder comprender mejor
mis éxitos y mis fracasos
No, no soy yo a quien buscan
No, no soy yo a quien aman
No, no soy yo a quien ofenden
No, no soy yo…
Los atardeceres me conmueven
Las noches en vela
son buenas compañeras de mi insomnio
pero acabarán por asesinar mi espera
¡Marchemos hacia las dunas!
Las arenas nos acompañarán
La tempestad de tormentas y vientos
es hoy una brisa cálida
a la que es difícil desterrar
¡El bienestar siempre
sienta tan bien, amor!
A veces
uno encuentra aliados
hasta en el demonio
Y otras tantas, cuando el diablo
se sienta a tu lado
uno lo ignora y armándose de valor
mira para otro lado
El infierno no es un buen lugar
La traición es solamente
una puerta de atrás
y el castigo un reproche más
Tengo tantos versos escondidos
en el desván de mi conciencia
que tras perder la inocencia
me dedicaré a cruzar el desierto
con la única voluntad
que me proponga mi soledad
Las flores bellas si me parecen
una buena condena
La sangre derramada
en un campo de batalla
no es mejor sangre
que la que yace tirada
en cualquier calle
No, no soy yo a quien buscan
No, no soy yo a quien aman
No, no, soy yo a quien ofenden
No, no soy yo…
Caminaré descalzo
sobre mis sueños incumplidos
si con ello consigo olvidar
las promesas que me robó el destino
Caminaré desnudo por el limbo
de mis sentimientos
intentando aplacar las fieras
que quieren acabar con mi honestidad
Intentaré derrumbar las paredes
que se interponen entre mi luz y tu amor
Dejé mis suelas
marcadas en el barro
mientras mis ojos se dedicaban a escuchar
la melodía dejada atrás por la felicidad
A veces en guerra
y otras intentando escapar
a veces en paz
y otras intentando atacar
No, no soy yo a quien buscan
No, no soy yo a quien aman
No, no soy yo a quien ofenden
No, no soy yo…
¡Marchemos hacia las dunas!
Las arenas nos acompañarán
La tempestad de tormentas y vientos
es hoy una brisa cálida
a la que es difícil rechazar
¡El bienestar siempre
sienta tan bien, amor,
que por qué no seguir así
hasta el amanecer!
Mi voz ya no tiembla
…mis interminables silencios…
mis sonrisas se prolongan
entre solsticios y columnas de fuego
A veces en guerra
y otras intentando escapar
a veces en paz
y otras… intentando… atacar
Y sin embargo…
el bienestar sienta tan bien … amor
martes, 22 de marzo de 2011
Todos los poemas
“Todos los poemas
esconden un loco dentro
todos menos uno
el más hermoso, el tuyo”
Todos los soldados
escriben cartas de amor
desde la soledad de las trincheras
hasta las eternas ausencias de armas y guerras
Todos escondemos un sol
una carencia, una luna de miel
una estancia vacía,
y una pistola apuntando a nuestra sien
Todos los epitafios
guardan en sus entrañas
el dolor de la nostalgia:
¡No hay estrofas más tristes
que aquellas
que cargamos sobre nuestras espaldas!
Todos los días
y todas las noches
cuento entre sueños, una a una,
las virtudes de las que carezco
y los reproches que aún,
a mí mismo, no me he hecho
¡dejad pues que os hable de mí
callad y escuchad mis pasos
a cada rato, a cada instante
en una esquina, en una parte!
¡dejad que os hable de poesía
dejad que un verso
le de la vuelta a vuestra vida!
¡dejad que las frases vacías
llenen la estancia más fría
de vuestra existencia!
Todos los lugares
esconden un arco iris
todos los sueños una historia
todas las estrellas un camino por seguir
Todos los mapas
conducen a un destino
todos menos uno ..
el más hermoso… tu destino
Las pistolas van seguidas de rosas
una bala nunca fue un buen aliado
¡Fuego … listos ...preparados!
Los poemas
pueden esconder traumas
pero son sin duda
los más bellos atardeceres que conozco
Algún día encerraremos a los dragones
las mazmorras abrirán sus cerraduras
los goznes acerados serán aves de fuego
y las almenas, castillos de arena que escribir
Ojalá mis fantasmas
me permitan estar ahí
Algún día alguien nos cantará
esa bella canción
las melodías bonitas, sin duda,
siempre llegan al corazón
Todos creamos
a nuestros propios demonios
como reza en el epitafio
de aquel poeta y músico famoso
Todos los días amanece:
¿Quién dijo que no?
Las colinas siguen estando ahí
La brisa acaricia tu estigma
Las calles son vertientes del ahora
y el diablo se desvanece tras tus pasos
Todos los te quieros que me guardé
lo hice con conocimiento de causa
Todos los besos que me rechazaron
se quedaron en el jardín del ocaso
Y todos aquellos que me empujaron
a convertir mi más allá
en el cuento de nunca jamás
son los que me ayudaron a crear
mi propia y extraña realidad
¿Quién dio la vez?
No lo dije yo
lo escribió Jim
entre Peyote y LSD
antes de cumplir los veintisiete
Y sí, claro que sí
sonaba así de bien:
“Todos los poemas
esconden un loco dentro
todos menos uno
el más hermoso, el tuyo”
El que me callo cuando otorgo
El que me escondo cuando lloro
El que me fascina cuando me calmo
El que me enamora
cuando me acomodo en tu arrullo
Uno solo, solo uno
¡El más hermoso … el tuyo!
martes, 8 de marzo de 2011
A veces es tan difícil ser...
A veces es tan difícil
ser uno mismo
que de tanto intentarlo
uno puede acabar pensando
que lleva tanto tiempo no siendo
lo que de verdad se anhela
que podría caer
en la grandeza o en la propia intransigencia
de querer volver a empezar
Volver a empezar a ser
Volver a empezar a caminar
Volver a enamorarse
de las cosas más sencillas
Volver a sentarse, cansado, en una silla
volver a escuchar el frío
volver a soñar con el estío
volver a sentir el hastío
Volver a caer, volver a tropezar
Volver a respirar
Volver a desprenderse de la realidad
Los jardines sin claveles
son oasis sin agua,
aquellos mágicos lugares
donde la ausencia deja de ser magia
Jamás visité las montañas rocosas
Jamás subí al cielo
dejando atrás mis cosas
Jamás quise ser un don nadie
Tampoco, dios me libre,
que me confundiesen con dios padre
La suerte es, sin duda,
del que la busca
las puertas que se abren
tienen detrás historias épicas
de quienes encontraron
dentro de unas escrituras
el misterio de sus cerraduras
De una en una
salto entre hojas secas
siempre de una a una
teniendo cuidado para no pisar ninguna
Mis pasos son cortos
mi camino demasiado largo
mis vueltas atrás siempre culminan
cuadrando el círculo
que una vez dejé pasar a mi lado
Los momentos interminables
te hacen más fuerte
el dolor te curte en el campo de batalla
y graba a hierro y fuego en tu alma
cicatrices a su imagen y semejanza
No volveré
a recoger las migas de pan
que una vez tras mis zapatos dejé caer
por si alguna vez,
tan solo por si alguna vez
pensaba volver y retroceder
Jamás me besaron los labios
para despertarme de un sueño eterno
nunca fui príncipe ni mendigo
ni le pagué a nadie con mi tiempo
porque hubiese sido tiempo perdido
Ya me he ganado mi puesto
y no creo, por tanto,
que deba desvelar tal secreto
Los oráculos no siempre aciertan
Las predicciones
a veces son simplemente fantasías
o un verso más, escrito con honestidad
entre páginas y páginas de poesía
Tan complicado es ser uno mismo
como lo es no serlo
ni dios ni el diablo creo
que se merezcan como trofeo mi cuerpo
Aún a sabiendas
que ni en mi cuerpo mando yo
y que ese yo estaría confundido
sin el amor que profeso
a todo aquel amor que conservo
y sobre todo aquel que he perdido
A más nada, a más nadie
siendo consciente
que con muchas de mis palabras
ya me habré ganado de sobra el infierno
No conjuro actos innecesarios
cuando miro casi de soslayo
para todos los lados
y solamente observo sueños de papel
con los que muchos se compadecen
y con los que otros muchos crean
sus propias Torres de babel
donde guarecerse
cuando las cosas no van del todo bien
Uno mismo
es quien se gana los pecados
uno mismo
es quien se encierra en vida
y no quiere nunca más salir de su escondite
Cuando la “importancia” del ser humano
te parece del todo indiferente
y no temes caer en ese infierno
por más leña que le echen
a tu fuego eterno
Entonces, supongo,
que justamente en ese precio momento
uno se da del todo cuenta
de que ser uno mismo
es simplemente una oportunidad
La que unos no tuvieron
y la que otros muchos tuvieron de más
porque a veces ...
es tan dificl ser uno mismo
lunes, 28 de febrero de 2011
Cuantas veces
Cuantas veces te miré a los ojos
Cuando veces me guardé aquel te quiero
Cuantas veces pensé en marcharme
y cuantas otras me redimí de mis pecados
Cuantas veces quise subir al cielo
Cuantas veces dije adiós en mis sueños
Cuantas veces creí escribir el poema perfecto
y cuantas veces me equivoqué en los conceptos
Cuantas veces esperé al miedo
al otro lado de la esquina
apoyado sobre un banco alumbrado
por la tenue luz
de una farola de cualquier parque
Cuantas veces me marché de casa
Cuantas veces perdí el tren
que solo pasaba una vez
Cuantas veces te esperé
al borde de la desesperación
Cuantas veces pensé en mi desdicha
Cuantas veces quise tocar la fortuna
y cuantas veces aguardé
el calor de una noche de pasión
Cuantas veces creí en la utopía
de un dios omnipresente
Cuantas veces renegué de la fe
y cuantas veces tiré por tierra
la esperanza de una mejor vida
Cuantas veces le dije adiós
a mi corazón
Cuantas veces te esperé
apoyado sobre el banco del parque
Cuantas veces me sentí como un extraño
cuando te hacía el amor
cuantas veces dormí agarrado a mi almohada
como quien se aferra a una idea clandestina
Cuantas veces me cansé de escribir
Cuantas veces acaricié la piel de tu suerte
Cuantas veces observé estrellas en el fondo del mar
y cuantas veces bebí del vino del ahorcado
Cuantas veces fui, llegué, caí,
quise retroceder,
pero al final me incorporé
y hacia delante seguí
Cuantas veces amé
Cuantas veces viví
cuantas veces observé sobre el espejo
un reflejo, tan extraño que quise desaparecer
Cuantas veces aceché a la luna
de una manera gratuita y furtiva
Cuantas veces esperé la respuesta prematura
a una pregunta sin pies ni cabeza
Cuantas veces acaricié la suerte
Cuantas veces inventé una excusa para no salir de casa
Cuantas veces bebí un trago a solas
sin querer compartirme con nadie
Cuantas veces perdí
Cuantas otras me la jugué
sabiendo que perdería
Cuantas veces toqué fondo
y cuantas otras me rescaté del infierno
haciendo oídos sordos
a todos aquellos ángeles de negro torso
Cuantas veces blasfemé
Cuantas otras me desdije de frases
que nunca dije
Cuantas veces escapé de clase
siendo aquel buen estudiante con cara de ángel
Cuantas veces sobreviví
Cuantas veces lo vi venir
Cuantas veces claudiqué
¡y por qué no!
Cuantas veces mentí,
por no querer mentir
yo, que casi nunca miento
aún mintiendo por más que lo intento
Cuantas veces lo grité
Cuantas veces me marché
Cuantas veces te esperé
sobre aquel banco del parque
con una luz tenue ,sin apenas inmutarme
¡Cuantas veces!
Cuando veces me guardé aquel te quiero
Cuantas veces pensé en marcharme
y cuantas otras me redimí de mis pecados
Cuantas veces quise subir al cielo
Cuantas veces dije adiós en mis sueños
Cuantas veces creí escribir el poema perfecto
y cuantas veces me equivoqué en los conceptos
Cuantas veces esperé al miedo
al otro lado de la esquina
apoyado sobre un banco alumbrado
por la tenue luz
de una farola de cualquier parque
Cuantas veces me marché de casa
Cuantas veces perdí el tren
que solo pasaba una vez
Cuantas veces te esperé
al borde de la desesperación
Cuantas veces pensé en mi desdicha
Cuantas veces quise tocar la fortuna
y cuantas veces aguardé
el calor de una noche de pasión
Cuantas veces creí en la utopía
de un dios omnipresente
Cuantas veces renegué de la fe
y cuantas veces tiré por tierra
la esperanza de una mejor vida
Cuantas veces le dije adiós
a mi corazón
Cuantas veces te esperé
apoyado sobre el banco del parque
Cuantas veces me sentí como un extraño
cuando te hacía el amor
cuantas veces dormí agarrado a mi almohada
como quien se aferra a una idea clandestina
Cuantas veces me cansé de escribir
Cuantas veces acaricié la piel de tu suerte
Cuantas veces observé estrellas en el fondo del mar
y cuantas veces bebí del vino del ahorcado
Cuantas veces fui, llegué, caí,
quise retroceder,
pero al final me incorporé
y hacia delante seguí
Cuantas veces amé
Cuantas veces viví
cuantas veces observé sobre el espejo
un reflejo, tan extraño que quise desaparecer
Cuantas veces aceché a la luna
de una manera gratuita y furtiva
Cuantas veces esperé la respuesta prematura
a una pregunta sin pies ni cabeza
Cuantas veces acaricié la suerte
Cuantas veces inventé una excusa para no salir de casa
Cuantas veces bebí un trago a solas
sin querer compartirme con nadie
Cuantas veces perdí
Cuantas otras me la jugué
sabiendo que perdería
Cuantas veces toqué fondo
y cuantas otras me rescaté del infierno
haciendo oídos sordos
a todos aquellos ángeles de negro torso
Cuantas veces blasfemé
Cuantas otras me desdije de frases
que nunca dije
Cuantas veces escapé de clase
siendo aquel buen estudiante con cara de ángel
Cuantas veces sobreviví
Cuantas veces lo vi venir
Cuantas veces claudiqué
¡y por qué no!
Cuantas veces mentí,
por no querer mentir
yo, que casi nunca miento
aún mintiendo por más que lo intento
Cuantas veces lo grité
Cuantas veces me marché
Cuantas veces te esperé
sobre aquel banco del parque
con una luz tenue ,sin apenas inmutarme
¡Cuantas veces!
jueves, 24 de febrero de 2011
Como yo te quiero
Como yo te quiero
no va a quererte a ti nadie
Esta loca manera de quererte
puede que sea un anciana forma
de enloquecer por amor
pero es la única manera,
amor mío, que conoce mi corazón
Y no hay banderas ni armas
ni constitución que valga
no hay enemigos
ni espadas mágicas clavadas en piedras
Te quiero cuando amanece
y cuando el sol ciega mis ojos
Te quiero cuando me falta el aliento
y cuando me embeleso
con el aroma de tu pelo
Te quiero con amor y dolor
porque no puedo
ni quiero impedir
que me duela este amor
En el mundo
o en el mismísimo infierno
en el cielo imperfecto
o en un pasado pluscuamperfecto
Y como yo te quiero, mi vida,
no quiero
que nadie pueda quererte
Te quiero
entre llamas y manantiales
te quiero entre brisas matutinas
y por qué no,
también te quiero,
cuando arrecian ante mi presencia
los vendavales
Te quiero
cuando lloro
y cuando respiro
cenizas incandescentes
que incendian de amor mis ojos
Te quiero mientras recompongo
los pedazos de mi corazón
Te quiero, mi vida,
con la redención
que me otorga el saberme perdido
Te quiero
en el cielo y en el infierno
Te quiero mientras duermo
y cuando permanezco despierto
Las luces se apagan a mi paso
y por las noches se encienden
los recuerdos del pasado
Y mientras tanto,
por el camino que trazo
entre versos y suspiros
te voy poquito a poco queriendo
Y va despacio mi voz
como despacio va mi sangre
mientras entretengo horizontes y tardes
con suaves melodías de juegos y parques
Los pies desnudos,
descalza la luna,
firme la tierra
y los besos más bellos
los que les robé a tu cuna
Como yo te quiero… Como yo te amo...
Lo que resta
y lo que pierda en mi empeño
poca sangre será
sin con ello
mi amor crece como lo hacen
las raíces de los sauces
Te quiero mientras te beso
Te quiero cuando desfallezco
Te quiero, te quiero, te quiero
Te quiero
en la inmensidad de la palabra
te quiero
en la quietud de mi alma
Te quiero, amor mío,
hasta cuando el contorno de mis entrañas
es perfilado
con las cicatrices de la nostalgia
Te quiero
y si por ello debo ser arrojado
a la hoguera de las vanidades
bonita penitencia la mía, mi vida
Te quiero y si por tu amor
debo vender mi alma al diablo
o entregar mi corazón a los infiernos
que lluevan cenizas de los cielos
Y que me lleven,
porque siempre, mi vida,
encontraré la forma de volver,
para volver a quererte
Porque como yo te quiero
no va a quererte a ti a nadie
lo firmo
con mis versos y con mi sangre
Esta loca manera de quererte
puede que sea un anciana forma
de enloquecer por amor
pero es la única manera,
amor mío, que conoce mi corazón
Y no hay banderas ni armas
ni constitución que valga
no hay enemigos
ni espadas mágicas clavadas en piedras
Te quiero cuando amanece
y cuando el sol ciega mis ojos
Te quiero cuando me falta el aliento
y cuando me embeleso
con el aroma de tu pelo
Te quiero con amor y dolor
porque no puedo
ni quiero impedir
que me duela este amor
En el mundo
o en el mismísimo infierno
en el cielo imperfecto
o en un pasado pluscuamperfecto
Y como yo te quiero, mi vida,
no quiero
que nadie pueda quererte
Te quiero
entre llamas y manantiales
te quiero entre brisas matutinas
y por qué no,
también te quiero,
cuando arrecian ante mi presencia
los vendavales
Te quiero
cuando lloro
y cuando respiro
cenizas incandescentes
que incendian de amor mis ojos
Te quiero mientras recompongo
los pedazos de mi corazón
Te quiero, mi vida,
con la redención
que me otorga el saberme perdido
Te quiero
en el cielo y en el infierno
Te quiero mientras duermo
y cuando permanezco despierto
Las luces se apagan a mi paso
y por las noches se encienden
los recuerdos del pasado
Y mientras tanto,
por el camino que trazo
entre versos y suspiros
te voy poquito a poco queriendo
Y va despacio mi voz
como despacio va mi sangre
mientras entretengo horizontes y tardes
con suaves melodías de juegos y parques
Los pies desnudos,
descalza la luna,
firme la tierra
y los besos más bellos
los que les robé a tu cuna
Como yo te quiero… Como yo te amo...
Lo que resta
y lo que pierda en mi empeño
poca sangre será
sin con ello
mi amor crece como lo hacen
las raíces de los sauces
Te quiero mientras te beso
Te quiero cuando desfallezco
Te quiero, te quiero, te quiero
Te quiero
en la inmensidad de la palabra
te quiero
en la quietud de mi alma
Te quiero, amor mío,
hasta cuando el contorno de mis entrañas
es perfilado
con las cicatrices de la nostalgia
Te quiero
y si por ello debo ser arrojado
a la hoguera de las vanidades
bonita penitencia la mía, mi vida
Te quiero y si por tu amor
debo vender mi alma al diablo
o entregar mi corazón a los infiernos
que lluevan cenizas de los cielos
Y que me lleven,
porque siempre, mi vida,
encontraré la forma de volver,
para volver a quererte
Porque como yo te quiero
no va a quererte a ti a nadie
lo firmo
con mis versos y con mi sangre
domingo, 13 de febrero de 2011
...de mi juventud... la primavera
Este poema está basado en el poema de Edgar Allan Poe: " The Lake".
“En la primavera de mi juventud”
(son versos de Allan)
yo también hallé en mi destino
una rendija por la que escapar
Tras ella, los vientos del oeste
azotaban con identidad
clavando su misticismo
en el centro de gravedad
Las trincheras parapetaban
el fuego real del enemigo
delimitando como frontera
el camino dejado atrás y perdido
Una melodía sonaba a lo lejos
con blancas y corcheas de letanía
los tambores resonaban
entre sauces y olmos
Y al fondo entre maleza y hojarasca
Los soldados avanzaban
hacia las líneas enemigas
sabiendo a ciencia cierta
que no podrían salvar sus vidas
No, uno no muere por una bandera
uno arriesga su alma
por el amor irremplazable de la familia
¡Por más nada … dios …!
Así pienso yo …
aquella primavera
me espetó a la cara
una soberana razón
Pero ni el miedo terrorífico
de aquella noche de mayo
hizo aplacar mi amor
… amor, mi amor…
este amor…
el que me obliga
a amar de esta cruel manera
La única con la que se ama
cuando uno decide decidir
amar de por vida:
“La primavera es el fin”
Aquello si fue
el verdadero punto de inflexión
Los estandartes ondeaban
Las astas altivas
Los vientos sin arreciar
Las lágrimas incapaces de cesar
¡Y las trincheras
escondiendo el fuego real!
En el destino encontré
el dolor de saberme yo
Mi ego fue engullido por el huracán
cuando el primer viento del oeste
sopló y sopló
hasta que dejó de hacerlo y cesó
La melodía fue cambiando de tono
y con el paso del tiempo
nuevos aromas arribaron hacia
el ocaso de aquel horizonte
donde el dolor del hombre
quedó grabado para siempre
Y mis ojos dejaron de incendiarse
con cada recuerdo
la luz, siempre la luz
iluminando rendijas y trincheras
Los fantasmas y sus cenizas
Los ríos con una sola orilla
El cielo sin ángeles ni paraísos
Las metáforas de los versos malditos
Las piedras grises
que sepultan esa identidad
No me cabe duda:
¡Las rosas rojas son una bellísima flor!
Los espíritus del estío
esconderán por siempre
el secreto póstumo
Los otoños se conformarán
con intentar aplacar
los vientos del oeste:
¡Puede que algún día
dejen de soplar!
El invierno volverá
y en su incesante frialdad
nos conducirá por senderos y tempestades
hacia el único lugar
capaz de albergar su intensidad
Sin embargo,
desde los mástiles de mis velas
se seguirá avistando tierra firme
Y esa tierra, aunque me duela,
tiene y siempre tendrá
como destino final:
¡…de mi juventud… la primavera!
“En la primavera de mi juventud”
(son versos de Allan)
yo también hallé en mi destino
una rendija por la que escapar
Tras ella, los vientos del oeste
azotaban con identidad
clavando su misticismo
en el centro de gravedad
Las trincheras parapetaban
el fuego real del enemigo
delimitando como frontera
el camino dejado atrás y perdido
Una melodía sonaba a lo lejos
con blancas y corcheas de letanía
los tambores resonaban
entre sauces y olmos
Y al fondo entre maleza y hojarasca
Los soldados avanzaban
hacia las líneas enemigas
sabiendo a ciencia cierta
que no podrían salvar sus vidas
No, uno no muere por una bandera
uno arriesga su alma
por el amor irremplazable de la familia
¡Por más nada … dios …!
Así pienso yo …
aquella primavera
me espetó a la cara
una soberana razón
Pero ni el miedo terrorífico
de aquella noche de mayo
hizo aplacar mi amor
… amor, mi amor…
este amor…
el que me obliga
a amar de esta cruel manera
La única con la que se ama
cuando uno decide decidir
amar de por vida:
“La primavera es el fin”
Aquello si fue
el verdadero punto de inflexión
Los estandartes ondeaban
Las astas altivas
Los vientos sin arreciar
Las lágrimas incapaces de cesar
¡Y las trincheras
escondiendo el fuego real!
En el destino encontré
el dolor de saberme yo
Mi ego fue engullido por el huracán
cuando el primer viento del oeste
sopló y sopló
hasta que dejó de hacerlo y cesó
La melodía fue cambiando de tono
y con el paso del tiempo
nuevos aromas arribaron hacia
el ocaso de aquel horizonte
donde el dolor del hombre
quedó grabado para siempre
Y mis ojos dejaron de incendiarse
con cada recuerdo
la luz, siempre la luz
iluminando rendijas y trincheras
Los fantasmas y sus cenizas
Los ríos con una sola orilla
El cielo sin ángeles ni paraísos
Las metáforas de los versos malditos
Las piedras grises
que sepultan esa identidad
No me cabe duda:
¡Las rosas rojas son una bellísima flor!
Los espíritus del estío
esconderán por siempre
el secreto póstumo
Los otoños se conformarán
con intentar aplacar
los vientos del oeste:
¡Puede que algún día
dejen de soplar!
El invierno volverá
y en su incesante frialdad
nos conducirá por senderos y tempestades
hacia el único lugar
capaz de albergar su intensidad
Sin embargo,
desde los mástiles de mis velas
se seguirá avistando tierra firme
Y esa tierra, aunque me duela,
tiene y siempre tendrá
como destino final:
¡…de mi juventud… la primavera!
miércoles, 9 de febrero de 2011
Pecados y herencias
¿Quién no vivió épocas
de pecados y fantasmas
¿A quien no
se le aparecieron en sueños
los escombros de su alma?
Como la tentación de dorian
que lo hizo condenarse
a vivir eternamente joven
mancillando su nombre
mientras su lienzo lo debilitaba como hombre
El disfraz de la vida
se esconde bajo la túnica de piel
que se halla grabada
en nuestra sangre
El Adn es una secuencia
de bases nitrogenadas
donde caben
desde sentimientos y necesidades
hasta pecados inmortales
Hay pecados que te condenan
a arder en una hoguera
y pecados que sorprendentemente
elevan tu status
a una progresiva enésima potencia
que se hace cada vez más grande
cuantos más pecados cometes
llevando el nombre de dios por delante
Hay pecados
que te hacen más hombre
y otros que hacen de ti
un desdichado
No… pecar no es de cobardes
Pecar no es de valientes
Pecar es el acto reflejo
de nuestras conciencias
Consciente o no
¿Quién no pecó
alguna vez por amor?
¿Quién no le hizo daño
a su corazón?
Mientras el mundo
sigue su rumbo
dejando atrás
estaciones vacías y andenes sin retorno
Mientras la vida
completa su círculo
y la cuadratura
se vuelve aún más imposible
Mientras nuestros demonios
se alían con los siete pecados capitales
para reforzar y apuntalar posturas
sobre el bien y el mal
mientras gritan con fuerza:
¡Qué más da!
Mientras el cielo
se aleja un poco más
de nuestro morada eterna
El reflejo del espejo
nos hace más consecuentes:
¡La familia, nuestros hijos,
la responsabilidad de amar!
Hay pecados que nos conducen
a la antesala del dolor
y pecados simplemente
que confunden placer con amor
Hay pecados
que hacen enloquecer
pecados que mueren
antes de llegar a matar
Hay pecados perdonables
y pecados que nunca
nos ayudarán
a encontrar la felicidad
¿Quién no avistó
alguna vez la inmensidad del alma
iluminada
por el faro de la verdad?
No… pecar no es de soldados
ni de mendigos,
amantes o esclavos
Pecar no es de diablos
ángeles caídos
o demonios endiosados
Pecar no es solamente
la transgresión voluntaria
de un precepto tenido por bueno
El pecado es una facultad
una herencia, una vía de escape
o simplemente olvidarse cerrar la puerta
cuando jamás debió permanecer abierta
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