Explícame la parte bonita de la historia

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Villaviciosa de Cordoba, Spain
Jim Morrison decía: "Y es por eso que me gusta tanto la poesía: porque es tan eterna. Mientras haya gente, se podrán recordar palabras y combinaciones de palabras. Nada puede sobrevivir a un holocausto salvo la poesía y las canciones. Nadie puede recordar una novela completa. Nadie puede describir un filme, una escultura, una pintura. Pero en tanto y en cuanto haya seres humanos, las canciones y las poesías pueden continuar...". O acaso: ¿Quien no se ha sentido alguna vez como un poeta atrapado entre el cielo y el infierno?".

"Los buscadores de sueños encuentran oro en cualquier parte"

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miércoles, 11 de marzo de 2009

Cada gota, cada llama, cada estrella



Envuelto en una llama permanente, como la hoja otoñal que cae sobre la acera y se deshace entre los dedos incandescentes de quien se para y entre ellos la toma.
Como el beso furtivo de una madrugada, como la gota de agua que ningún océano echa en falta, como el crepúsculo colorido, como un atardecer sin montañas. Como la brisa bonita de una mañana de primavera, como la madera resquebrajada de mis mejores tablas:

Envuelto en llamas
arropado por suspiros inéditos
fugaz como un relámpago de juventud
y astuto
como la viveza de un zorro de campo

Hoy después de tanto tiempo lo volví a leer, una oda era esta vez. Nunca casi nadie sabrá de quien en este poema hablé. Amargo como el sabor de una tierra desafortunada y dulce como un bombón que se deshace en tu boca de madrugada.
Emocionado como la sonrisa de un pequeño niño chico, afortunado por hallar rincones en cualquier lado. Moribundo cuando sucumbo. Fuerte cuando me siento y escribo. Feliz cuando observo esos ojos castaños con la inocencia de no saber nada más que lo que te pueden enseñar cuando tan solo tienes poco más de dos años.

Cada gota, cada llama,
Cada anochecer, cada estrella
que se pierde y se derrama
cada luna rota, cada silencio de madrugada

Cada principio desechado,
abandonado por el tiempo
al haberse visto sorprendido
y descubierto por el misterio
del creer conocer el significado
de lo que significa el verbo existir

Triste cuando me sorprenden los caballeros de los jubones magenta, esos malvados alguaciles de mi gobierno inventado. Sonriente cuando me inunda la nostalgia de la puerta de mi casa.

Vivo cuando amanezco y necesito el tiempo necesario para poder estirarme y comprender que ese día me espera impaciente un rincón en el lugar más inesperado. Y sobre todo y ante todo, inmortal cuando me leo, cuando me escribo, cuando comprendo que yo marcharé pero que todo este mundo mío permanecerá, esparcido por cofres ocultos, estanterías de madera y cobijado bajo el tejado bienaventurado de una sorpresa continua para los descendientes de mi estirpe:

Mis historias
de poco más de dos páginas
mis epístolas de fantasía
mis versos blancos
no morirán nunca

Permanecerán y se harán,
si cabe, más fuertes
con el fugaz paso del tiempo

Yo que me moví en la vida de tantas formas y maneras. Yo que me comporté con personalidades tan distintas y dispares, que cuando el tiempo pasa, aprendo y cada golpe una nueva lección me trae hasta mis costas, como si viniesen mecidas por apacibles olas.

Fui un pirata, no lo niego, porque surqué océanos y mares intentando hacerme con botines que no me correspondían. Atraqué Goletas y galeones, eso sí, siempre sin derramamiento de sangre, intentando apropiarme de tesoros que tan solo a unos pocos pertenecían, pues míos no eran. Pero los deseaba, ansiaba conocer sus secretos y enriquecerme con ellos.

Años más tarde mi barco naufragó en medio del lado izquierdo de ningún lado. Allí donde nada parece lo que es y lo que es, parecía otra cosa haber sido. Entonces, más remedio no me quedó que seguir mis fechorías en aquellas mis nuevas tierras.

Y de esta manera me convertí pues en un ladrón y tras deambular por noches enteras, robé promesas y castillos de arena. Le robé el suspiro más bonito que llevase consigo el tiempo, cuando un viento muy cerquita de mi oído me sopló un sabio y ancestral secreto.
Pero no fue bien, ni en mar ni en tierra y entonces mendigué. Decidí vagabundear como nunca lo había hecho. Pedí por calles y plazas, busqué en cloacas y me refugié en cuevas y grutas tan gélidas que me dejaron el alma congelada.

Pirata, mendigo y ladrón
Pensé:
¿Quien iba a querer
estar al lado de un tipo como yo?

Entonces, otro entonces ante mí afloró y se cruzó en mi camino. Observé una luminosidad al final de un túnel y me pude ver, allí, al fondo, reflejado como en un espejo, ante mí. Fue allí cuando comprendí que mis viajes surcando oleajes y tempestades, fueron los responsables de aquel naufragio necesario. Mar, tierra y suburbios…

Del mar me quedé con su sal y con las tormentas que casi nunca arrecian y con todo esta sabiduría adquirida comprendí, o al menos lo intenté, parte del sentido de la vida. En tierra, como ladrón, tampoco me fue tan mal como creía, pues nunca sabe uno del todo si la botella está medio llena o medio vacía.

Robé, sí lo afirmo. Me robé a mí mismo, me robé amor y cariño, me robé infancia y la inocencia que una vez tuve de niño. Y cuando sucio y harapiento me sorprendí aquella mañana, supe de inmediato que no tenía frío ni ansiaba un bocado que saciara mi hambre. Mendigaba preguntas, mendigaba respuestas, mendigaba versos y promesas, mendigaba sueños y carencias.

Sí, lo afirmo, y no me culpo por nada. Fui lo que fui y gracias a eso en lo que hoy soy, que nada soy, me convertí. Como pirata amasé un tesoro que escondido en mis estanterías descansa.
Como ladrón, robé y al robar, robé versos, letras y palabras de día, de noche y de madrugada. Pero me los robé a mí mismo, porque cada uno de ellos fueron forjados a hierro y sangre en las fraguas de mis entrañas. Y como mendigo sigo viviendo, pues me propuse no convertirme a otra fe que no fuese la poesía, porque más feliz es quien poco desea y con tan poco se conforma que quien aspira a un tesoro colmado de monedas de oro

O como dijese
aquel humilde pescador cubano:
“Quien desayuna, almuerza y cena
no es pobre, mi amor,
porque tiene todo lo que desea y necesita”

2 comentarios:

  1. amigo juan, te convertiste en un topo que escudriña todos los rincones del alma, quizás por ello tus dolores físicos, pero al mismo tiempo te harán fuerte como el acero, y que más felicidad al saber que esos ojos castaños están ahí para ser testigos de tantas historias por contar, aventuras por vivir, sueños por realizar y poemas que leer y entender....todo un reto para quien se atreva....un abrazo

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  2. Gracias cuñao, al final del cuento tan solo unos pocos sabreis de veras quien soy en realidad. Nada que ver con ese payaso de coloretes en las mejillas: ¿verdad?

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